miércoles, 14 de noviembre de 2018

Un nuevo camino



Hace poco más de un mes que acabe un camino, lleno de catastróficas desdichas, para empezar otro totalmente diferente. Hace poco más de un mes que me convertí en mamá. 

6 años de búsqueda, 4 años en tratamientos de reproducción asistida, 4 Fivs completas, 7 transferencias, 13 embriones transferidos, un diagnóstico de factor masculino, operación de varicocele, un diagnostico de fallos de implantación, medicaciones sin demasiada evidencia. Y al fin llegó mi positivo. 

El embarazo tampoco fue un camino de rosas. Si bien siempre pensé que con el positivo llegaría la gran reconciliación con mi cuerpo no pudo ser así. Contracciones y amenazas de parto prematuro con varios ingresos hospitalarios me tuvieron en vilo desde la mitad del embarazo. La desconfianza en mi propio cuerpo “gracias a la infertilidad” lo hizo todo muy duro. Mi cuerpo no sabía concebir por si solo y tampoco podía gestar. Fue una lucha mental contra los peores pensamientos posibles muy dura de llevar. 

Mucho reposo en cama y mucha medicación mantuvieron a mi peque  a salvo dentro de mi barriga por suerte y finalmente nació en la semana 37 fuera de todo peligro. 

Me sigue pareciendo mentira que esta bolita gorda que duerme a mi lado sea mía. Todavía recuerdo el que era mi mayor miedo, el no conseguirlo nunca, y me da escalofrío, sonrío de medio lado y me enorgullezco de haber decidido seguir a pesar de todo, de las decisiones que tomé, de la suerte que tuve al fin y al cabo, de mi lucha, de todas las personas con las que me crucé, de toda la ayuda recibida.

La infertilidad ha quedado como una nebulosa sobre mi cabeza. Si lo pienso me asombro de todo lo que podemos llegar a soportar y a luchar quienes vivimos todo esto. Es tan duro, aprendemos tantas lecciones, nos convertimos en versiones mejoradas de nosotros mismos. 

La infertilidad es muy cruel, muy injusta, muy dura. 

Hubiese preferido no vivir nada de esto. Pero miro a mi niño y solo pienso que tenía que ser él, que tenía que nacer este 2018, que ha venido en un momento perfecto, en el que la VIDA lo decidió así. 

Mi pequeño guerrero del hielo. Gracias por haber llegado a mi mundo. Ahora mi mundo eres tú. 


viernes, 16 de febrero de 2018

437

Hoy me he acordado de mi blog abandonado. Lo dejé porque estaba cansada de contar pena tras pena, en un momento de mi vida donde la infertilidad no dejaba de meterme goles.

Tiempo después sentí que había ganado a la infertilidad. Y no porque me quedara embarazada. 

Seguí haciendo tratamientos. Seguí luchando. Seguí intentándolo. Seguí cayéndome y levantándome. Porque podía, porque quería, porque confiaba.

Hoy me he acordado de él y toda la gente que me leía y que no sabe de mí por la red social donde estoy más activa (instagram: @bedabita).

Y he tenido la necesidad de compartir en mi blog una cifra que hace unos días me dieron. 

437

Una beta positiva. 

Un sueño que comienza. Una reconciliación con mi cuerpo. Un mundo al que me subo y no me quiero bajar. 



Gracias por tanto. 


lunes, 3 de abril de 2017

Cuando acumulas fracasos en reproducción asistida

Recuerdo el primer tratamiento que hice, la ilusión, los nervios, las ganas...estaba eufórica y pletórica. Todo era nuevo y emocionante. Cada paso lo celebraba como un gran logro. Viví ese primer tratamiento con una muy buena actitud.

En los siguientes, la actitud positiva fue decayendo, me dejaba más guiar por la propia inercia de enfrascarse en un tratamiento de reproducción asistida, dejandome llevar. A ratos emocionada y esperanzada. A ratos cansada, triste y asqueada. Entre ellos vivía puntos de inflexión, de reflexión. Altibajos.

Cuando tu época favorita es la que queda entre tratamiento y tratamiento es que algo no va demasiado bien.

El hecho de ir a la clínica me suponía un gran esfuerzo, me daba pereza, me resignaba, me entristecía. Lo veía como ese sitio donde nunca ocurrían cosas buenas para mí, un lugar de tortura, un lugar donde siempre acabo frustrándome. 

Siempre me ha dado cierta envidia ver a esas chicas que se enfrentan a una betaespera con calma, con emoción, con esperanza...como yo en la primera y quizás en la segunda...a partir de ahí mi actitud cambió mucho. No sé si os ha pasado a alguna también.

Hace tiempo leí una frase de Eva Bernal que decía: "la reproducción asistida es tu aliada, no tu enemiga". Y claro, esto puede parecer muy obvio ¿verdad? Pues se olvida, al menos es lo que me ha pasado a mi. Pero eso cambió hace poco...

En mi última cita en mi clínica fui demasiado consciente de ésto. Llevaba días pensando en la cita con pocas ganas de ir, con mucha apatía. Y llegué allí y tuve la consulta con mi médico y...¿magia? Nah, tampoco eso. Pero casi. Ver a un equipo que se preocupa por ti, que te anima, que busca la forma de hacerte las cosas lo más fácil posible. Un equipo que te entiende, que se frustra contigo, que busca soluciones, alternativas y que además de la profesionalidad te trasmiten cariño y fuerza. Pues una sale de allí con el ánimo para comerse la infertilidad con patatas.

Y pensé, pensé mucho en esa consulta  y donde había llegado mi ánimo y mis pensamientos para yo tenerle miedo a una visita a la clínica. El único lugar que puede hacer posible que yo sea madre. Y me dije a mi misma que tenía que esforzarme mucho para cambiar esa actitud. Y en ello estoy...

He estado leyendo y buscando libros de superación personal y autoayuda y os traigo 3 libros que he seleccionado y que me interesan mucho leerme:

1. Amar es liberarse del miedo. Jampolsky.

Sólo el título ya hace reflexionar. Este ha sido es que más ha llamado mi atención. Me parece una lectura perfecta para acompañar un tratamiento. No existe en formato ebook muy a mi pesar y he tenido que comprarlo en formato papel. Pero creo que va a merecer mucho la pena. 

Os hago una pequeña reseña: El autor habla de dos únicas energías, el amor y el miedo. Y dice que tomar decisiones desde el amor es lo único que a la larga te hará una persona en paz contigo mismo y con el mundo. Da un conjunto de recomendaciones  para vivir más plenamente la vida una vez que nos liberemos de las nostalgias del pasado y los temores del futuro, y nos dediquemos a vivir con más intensidad el momento presente, único tiempo del que realmente disponemos. Nos muestra cómo liberarnos del miedo y recordar que nuestra esencia es el amor. Para experimentar este tipo de realidad, tenemos que estar dispuestos a despojarnos de nuestra nostalgia del pasado y nuestra preocupación por el futuro, para vivir más plena y amorosamente el momento presente. Nos presenta un conjunto muy sistemático de ejercicios diarios que ofrecen un camino directo y eficaz hacia la transformación personal. 

2. El poder del ahora. Eckhart Tolle.

Muy en la línea del anterior. Este si existe en formato ebook. Viene a decir que se necesita comprender que toda nuestra existencia sólo sucede aquí y ahora y que en el aquí y en el ahora rara vez hay sufrimiento. Un libro por el que hay que recalar para integrar esta idea sin la cual puede ser tan fácil extraviarse.

3. Tus zonas erróneas. Wayne Dyer.

Otro libro que me ha llamado mucho la atención. También lo tengo en ebook. Este autor se ha centrado en identificar los aspectos que él considera más importantes para ser independientes, felices y sanos mentalmente. El autor destaca varios puntos clave: hacerte cargo de ti mismo, el amor propio, la ruptura con el pasado, las emociones inútiles como la culpabilidad y preocupación, etc. 

Tengo muchos más apuntados pero empezaré por estos tres a ver que me parecen.

¿Conocéis alguno de ellos?



domingo, 19 de marzo de 2017

¿Queda alguien por aqui?

Hace siglos que no me paseo por mi blog y hoy, no se porqué, me ha apetecido leerlo. ¡Cuantas cosas han pasado desde la última entrada!

No, no soy mamá, ni estoy embarazada, sigo en esta parte del mundo infértil, descubriendo avances de la ciencia, investigando, haciendome pruebas (ya las tengo todas toditas), aprendiendo, visitando a mi equipo médico infértil y además viviendo, VIVIENDO en mayúsculas.

No sé ni en que parte dejé de contar mi odisea, pero el resumen es el siguiente:

- Agoté todos mis embrioncitos congelados de mi clínica (Ginemed) llevándome un bioquímico en la cuarta transferencia.

- Me hice un FIV desastrosa en la SS (de forma paralela con mi médico de Ginemed) en la que sufrí (sobre todo fisicamente) demasiado, incluso para alguien que está hecha de hierro. Sólo os diré que la punción de 13 ovocitos fué sin sedación, a dolor, consciente...una experiencia horrible. Conseguimos 3 embriones de calidad regular, fuí con artillería pesada (intralipidos y neupogen, aparte de heparina y esas historias) y fue un negativo rotundo que di por hecho desde la transferencia tan surrealista que me hicieron en una sala de consulta. La historia de mi intento en la unidad de mi ciudad en la SS da para un libro, pero se resume en que trabajan como el culo, con medios de la prehistoria y que están colapsados.

-La SS me dió otro intento que rechacé, armandome de valor y siendo realista  y amable conmigo mismo. Ha sido una decisión acertada, no quiero volver alli jamás, por muy gratis que sean los tratamientos. Una ya llega a un punto donde no todo vale y esto es bueno, pero también asusta. Hay que pasar por mucho para llegar a pensar así.

- Sigo en Ginemed, con mi médico que no me abandona, aunque creo que lo llevo por la calle de la amargura y está deseando perderme de vista (yo también a él).

- Tengo todas las pruebas que existen, incluso las inmunológicas que es por donde tira mi médico que es nuestro problema. Todas dan correctas, nuestro diagnóstico es fallo de implantación; la única pequeña cosa es que tengo un kir protector en negativo (sí, lo sé, es como hablar en chino), cosas de infértiles pro.

- No sé cuando volveremos a hacer otro intento, ahora entran en juego más factores como el económico.

- Estamos barajando dos opciones, volver a hacerlo con nuestros gametos y pasar por otra punción (aqui es cuando lloro), o ir a ADE y hacer la cosa un poco mas liviana. Pero así de tranquis, avanzamos a paso de tortuga para no agobiarnos.

Y eso es todo lo actualizable en cuanto a mi infertilidad.








miércoles, 2 de marzo de 2016

¿Porqué apenas escribo?

Si bien es cierto que en muchas ocasiones he necesitado evadirme, o más bien huir. Llevo un tiempo que no escribo en mi blog de forma asidua porque no me apetece dar una apariencia de pena máxima. Y sé que en estos momentos es así, por los emails, whatsapp y comentarios que recibo.

Mi blog es sobre infertilidad, sobre el camino hacia la maternidad de una desgraciada infértil. Y como todos sabéis, no está siendo fácil, ni bonito, ni divertido, ni siquiera entretenido.

Las últimas transferencias ni las he contado, ni mis sentimientos, ni la nueva medicación que me mandaban, ni cómo lo pasaba en la betaespera.

Y es que escribir un blog sobre un tema concreto puede volverse contra ti, como creo que me ha pasado.

Yo no soy sólo infértil, no ando penando por las esquinas, no me  paso el día llorando hecha un bicho bola sintiéndome la más desgraciada.

Que en el campo de la fertilidad yo soy la más burra, sí. Pero en lo demás tengo sobresalientes.

Y sobre todo últimamente que parece que viva una nueva juventud. No tengo miedo a quedar con amigos, a pertenecer a grupos de whatsapp. Salgo más que cuando tenía 20 años. Me río a carcajadas. Soy feliz. Con esa espinita de la maternidad, pero soy feliz.

Me he descubierto pensando que me encuentro en muy buen momento. Hemos hablado mi marido y yo sobre una vida sin hijos, sin hacer dramas por ello. Ahora mismo no me apetece preocuparme demasiado. Parece que estoy de vacaciones infértiles, despues de este año pasado a piñón de tratamiento en tratamiento.

Por eso no escribo, porque sólo podría hablaros de infertildad, y esa faceta de mi vida es una M como una casa de grande. Y no me apetece dar una imagen de lo que no soy y de lo que no siento ahora.

Hace tiempo que no leo a la infertilpandy, que no leo blogs infertiles ni de maternidad (a verdeliss por supuesto que la veo, verdeliss forever), incluso instagram lo tengo abandonado.

He salido a la calle sin un movil que me ate a las redes sociales infértiles y he descubierto un nuevo mundo. Vale, estoy
exagerando un poco. Pero no se bien como explicaros exactamente en qué momento me encuentro.

Sólo me gustaría que os quedaríais con este apunte. Se puede vivir siendo infértil, se puede sacar la cabeza de la desgracia que vivimos y asomarse al mundo. A mí me ha costado años y fracasos hacer el esfuerzo de salir de mi cueva. Siempre decía que cuando me quedara embarazada volvería a mi vida anterior. Pero no he querido esperar más, no sé si me quedaré embarazada, no quiero seguir en esta cueva oscura y solitaria, no quiero sentirme la mas frustrada, no quiero estar metida en un bucle de infertilidad a mi alrededor.  Soy una persona de 30 pocos que lo que más le gusta en el mundo, lo que más de más sobre todas las cosas, es reírme.

Y allí me voy, a reirme mientras pueda. No se si volveré. Espero que sí.

Os quiero a todas. Siempre habéis estado conmigo. Gracias por tanto.

domingo, 7 de febrero de 2016

Cogiendo aire

Estoy en un momento de entre tanto, eso que tanto me gusta, donde estoy segura y tranquila. Estoy retomando una vida que aparqué hace casi 4 años. Con una carga pesada a la espalda y con momentos aun que me hacen llorar y flaquear, pero cada dia que pasa siento que vivo, ya no solo sobrevivo.

Cuando en la SS me dijeron que empezaria a final de marzo senti un alivio inmenso. Me parecio que tenia mucho tiempo por delante para despejarme. Pero el tiempo vuela. Hoy he sido consciente de que ya estamos en febrero. En breve estare de nuevi inmersa en todo el calvario de un nuevo tratamiento.

Kilometros de ida y vuelta a la clinica para llevar el tratamiento de forma pararela. Viajes a la SS para controles. Y asi una y otra vez, en un circulo vicioso y pesado.

Inspiro. Cojo aire fuerte. Espiro. Voy a poder con esto.

Lo que me espera es duro, o asi lo veo, quizas luego no sea para tanto, no se. Pero el tratamiento suena a pesadilla. No en sí lo que supone una estimulacion, puncion y demas, que tambien. Sino la de viajes que me esperan, la de agujas, legrados uterinos, autotransfusiones de plaquetas, ecografias, sedaciones y demás. Cosas nuevas que me asustan, cosas que ya conozco y me asustan mas. Demasiado pesado, demasiado lo pasado.

Inspiro profundamente. Espiro pausadamente. No será para tanto. Podré con ello.

Y a mi cabeza vienen los negativos, el bioquimico, las ilusiones rotas, el corazon destrozado, la positividad enterrada, la alegria que se esfumó, la fuerza que ya flaquea, las ganas que se van...pero algo, hay algo, algo que no se ni que nombre tiene, algo que me hace continuar. Voy a continuar.

P.D. siento las ausencias, los comentarios que no contesto, lo dejado que tengo mi blog y los ajenos. Pero simplemente no puedo.

jueves, 7 de enero de 2016

La beta ha bajado

Solo 3 unidades, como si mi cuerpo se resistiera a dejarlo marchar. Ojala las noticias hubieran sido otras.

Se acabo este minisueño y me quedo rota la primera semana del nuevo año. Hoy no veo el lado bueno por ningun sitio.

Gracias por vuestros buenos deseos.

lunes, 4 de enero de 2016

Como empieza mi año

Lo primero pedir  disculpas por haber abandonado el blog y por no contestaros a muchas cuando me habeis felicitado las fiestas. Pero unas fiestas en betaespera son un sinvivir.

Me hice mi cuarta transferencia el dia 23 de diciembre. Los dos ultimos embriones que me quedaban, los mas flojillos de calidad. Pero esta vez llevabamos un arsenal completo de medicacion, hasta cosas ilegales te he recetado, me decia mi gine.

He tenido una betaespera desquiciante. Y hoy, con resultado en mano, toca seguir desquiciandome unos dias mas.

Mi beta ha dado positiva, pero un valor muy bajito, y el sabor es tan agridulce que ni siquiera puedo pensar con claridad. Pienso que tengo (o tuve) un monstruito alojado en mi cuerpo y eso me llena de felicidad. Me da tranquilidad pensar que mi cuerpo sabe implantar un embrion. Hoy me he sentido mujer despues de 4 años.

Ahora sólo queda esperar, en tres dias repito analisis y que sea lo que tenga que ser. A pesar de todo siento paz, no estoy nerviosa ni ansiosa, creo que hoy, al saber que estoy embarazada, aunque finalmente no vaya bien, he hecho las paces con mi cuerpo.

No estoy feliz, ni tampoco triste. Creo que solo estoy asustada y esperanzada. Si no es para esta vez, para una proxima.

Esto ha sido un chute de energia para mi cuerpo y mi mente ya cansados de una lucha sin frutos. Aunque esto sea un "si, pero..." a mi me parece un avance muy grande.

Y asi entro en el 2016, con la fe recuperada, y con mas ganas que nunca de seguir luchando. Y agarrandome a esa pequeña posibilidad de que el embarazo prospere.

Bienvenido 2016

viernes, 6 de noviembre de 2015

El "TOP FIVE" de las putadas de una fiv

Que someterse a una fiv no es moco de pavo lo sabemos todo el mundo, ya ni que decir tiene el someterte a más de una, que es equiparable a la tortura. Pero hay momentos exactos que para mí supusieron un auténtico calvario. Y eso que mi primera estimulación fue un camino de rosas, en vez de salirme sangre roja tras pincharme en la tripa me salía con color de arcoiris, toda yo era optimismo, felicidad, esperanza....(fue un placer conocerte Bea del pasado, DEP). Así que voy a enumerar las cinco mayores putadas que para mí me supuso los tratamientos.



En el puesto número 5....el cetrotide. El cetrotide (también se pauta el orgalutran) es el medicamento que impide que tu cuerpo libere los óvulos, así que en torno al día 7 de estimulación debes inyectarlo junto con la otra hormona para no fastidiar el tratamiento. Pues bien, este inofensivo medicamento me dejaba la piel como si me hubiese picado una abeja, me salía un habón del tamaño de mi uña del dedo gordo (la del pie encima) y un enrojecimiento alrededor como un puño de grande. ¿Y lo que picaba? me daban ganas de arrascarme hasta levantarme la piel a tiras del escozor que sentía. Y eso pasaba todos los días durante la estimulación, que en mi barriga no quedaba trozo sin marcas rojas.





En el puesto numero 4....el reloj. Te conviertes en una autentica obsesa de la hora. Recuerdo que minutos antes de pincharme ya estaba yo sentada en el sofá, con las jeringuilla y los medicamentos listos. Porque parece una tontería, pero pasarte unos minutos de la hora que te toca pincharte puede suponer un drama interno que no veas. Que te pases ese día pensando que no has pinchado a la misma hora, que a ver si se fastidia todo, y te entra una culpabilidad brutal. Así que el reloj, durante los pinchazos, se convertirá en tu mayor obsesión.



En el número 3 tenemos a....la primera ecografía con la regla. Que sí, que sabes que los ginecólogos están más que acostumbrados a hacerlas, que no pasa nada, y tal y cual. Pero a una le da un apuro enorme que te exploren con la regla. Te desnudas de cintura para abajo, y antes de salir del baño donde lo haces, te limpias con papel....40 veces, hasta que ves que el papel sale sin manchar mucho, que te dejas el kiwi pulido de tanto frote. Y cuando termina el gine, y ves ese ecógrafo con su condón todo manchadito y no sabes ni donde mirar de la vergüenza que sientes. Y te bajas del potro y sales corriendo al baño con las piernas casi cruzadas, apretando el culillo no vaya a ser que se escape alguna gota y dejes el suelo como un vestido de gitana.


En el puesto número 2....la llamada del laboratorio. Aquí pondría hasta música de peli de miedo para acompañar este punto. Es terrorífica esa llamada. Tu ensayas todos los supuestos, que fecunden todos, que fecunden el 80%, que fecunden la mitad...y así sucesivamente...cuando tu cabeza llega al momento de pensar que quizás no fecunde ninguno entras en pánico. Esa mañana cuando esperas la llamada tu teléfono se convierte en una parte de tu cuerpo, no te separas de él por nada del mundo. Y entonces suena, y ves que es de la clínica, y ese momento pasa a cámara leeeeeenta, suuuuupeeeeer leeeentos esos segundos desde que miras al teléfono hasta que descuelgas.

esta muchacha no soy yo


Y en el número 1, la mayor muerte a pellizcos de una fiv, la putada de todas las putadas...la beta negativa. No hay nada más doloroso, humillante, triste, desesperanzador y horrible que tu beta sea negativa, de cero patatero. Aqui no hay broma que valga. Es una patada en el estómago total. Es pensar en que todo el sacrificio que has hecho durante ese mes ha sido en vano, es sentir que no vales como mujer, es un jarro de agua fría, te rompe el corazón en pedazos que jamás podrá volver a recomponerse. Es un antes y un después en tu vida, en tu forma de ser y de pensar. Es un baño de cruel realidad. Vuelves automaticamente a la casilla de salida, pensando en que tienes que volver a pasar otra vez por todo el proceso.



La cuestión es ¿que clase de locas somos que pasamos por estas cosas una y otra vez?

¿Y para vosotras? ¿Que cosas han sido las peores de vuestros tratamientos?



lunes, 26 de octubre de 2015

Ni tóxica ni negativa, sólo soy humana

Parece ser que hoy día es obligatorio y necesario ser optimista y positivo y hacer frente a los problemas con una sonrisa y una frase en el estado de whatsapp que diga que eres una guerrera. Si tienes pensamientos negativos como tristeza, enfado o rabia eres una persona altamente tóxica, como algunas setas.

Y es que en este camino que me ha tocado la gente me impone la obligatoriedad de encarar las cosas de forma positiva, no es un consejo, es una obligación.

Se supone pues que ¿someterme a decenas de pruebas cada cual más desagradable y agresiva no me da derecho a sentirme triste, enfadada, a llorar y a odiar hasta a mi sombra?

Todas las infértiles, y hablo de infertilidad porque es lo me toca pero podría extrapolarse a cualquier enfermedad, necesitamos apoyo, comprensión, un hombro donde llorar, desahogarnos...pero ese apoyo emocional no puede llevar a exigir el no estar triste, el expresar los miedos y el sufrimiento.

Porque no hay emociones buenas o malas, ni negativas o positivas. Nadie es débil por expresar una emoción, sea cual sea. No eres una persona tóxica, que tan de moda está este concepto, por no ser una abanderada del buen rollo y la positividad aunque te lluevan hostias.

Que ahora se lleva mucho eso del positivismo, de ver retos y superación aunque estes pasando por circunstancias horribles. Lo siento, yo sigo sin ver el lado positivo de pasar por todo esto. Pueden llamarme tóxica o negativa, pero yo sólo soy una humana.




Y claro, las personas tóxicas son desterradas, nadie quiere tener una al lado, se les priva de ayuda y comprensión. Nadie pide que los demás carguen con el peso de su tristeza, los problemas de cada uno solo puede resolverlos uno mismo. Pero nadie va a quitarle a nadie su estado de ánimo optimista por pasar un rato con alguien que atraviesa una situación de extrema tristeza, supongo que cualquiera con un poco de empatía podría asumir esto. Ah, la empatía...

¿De verdad alguien cree que cuando a una persona se le comunica una enfermedad grave, o lo que sea, lo mejor que se le puede decir es que tiene que luchar y ser positivo? ¿Somos tan intorelantes al dolor ajeno para no soportar que nos lloren en el hombro y responder con un abrazo en vez de soltar frases estúpidas sobre la positividad? ¿No es la vida una mezcla de emociones, donde a veces estas triste y a veces eres la alegría de la fiesta? ¿Porqué no aceptamos que la vida está llena de momentos de conflictos donde no se puede reaccionar con una sonrisa? ¿Porqué no dejamos de obsesionarnos con estar positivos y nos aceptamos como personas, unas veces alegres y otras débiles?

sábado, 22 de agosto de 2015

Hace un año

Recuerdo perfectamente como estaba, acababan de llamarnos de la clínica para ofrecernos participar en el estudio, éramos aptos y las condiciones eran más que estupendas. Estábamos muy ilusionados y emocionados. Recuerdo que el día antes de la cita en la clínica donde firmaríamos el consentimiento estábamos en un concierto, camino de la buena suerte decía una canción. Y que afortunada me sentía. Mi FIV estaba cerca, en la clínica que me gustaba y encima en un estudio que nos cubría todo el tratamiento. Si cerraba los ojos sentía que podía tocar mi embarazo con los dedos.




Ingenua.

Hoy día me cuesta hasta escribir, hoy ni siento ni padezco más que una pena y desazón que me come por dentro. Hoy estoy sin ánimo, sin fuerzas, sin valor y sin esperanza alguna. Me retumba el "porque a mi" a cada paso que doy. Me siento maltratada al máximo. Soy un fantasma paseando por una vida que gira para todo el mundo menos para mí que camino por ella por la propia inercia.

La medicación que tomo no me ayuda, o no se si es que prefiero culparla a ella de mi apatía. Pero no es ni normal el cansancio que arrastro, lo pronto que me meto en la cama por las noches, lo que me apetece abrazarme a mi sofá, los calores que me dan que me ponga roja y empieza a faltarme el aire mientras muevo el abanico como si me fuera la vida en ello. Sabía que las pastillas me provocarían una menopausia, pero no que me pegaría tan fuerte.

Me siento sola, atrapada en este laberinto infértil, sin nadie más que mi propio blog donde soltar lo que estoy pasando, aqui me he quedado yo la única. A veces intentan alentarme desde fuera para ayudarme y animarme a salir del laberinto, pero sólo me crea más angustia. Quizás necesito que me empujen no que me alienten a avanzar, yo que sé.




Me sigue (y creo que ahora más aun) molestando todo. Todo. Si me escriben porque me escriben, si no lo hacen porque no lo hacen, me molesta que me hablen y que no lo hagan. Me molestan comentarios, fotos, frases y casi que me molesto yo misma. Me irrito con una facilidad pasmosa. Tengo fritas a la gente de mi alrededor. Malas contestaciones, gritos y hasta malas miradas. Ese es mi día a día. Creo que nunca jamás en todos estos años había discutido con un paciente y este verano ha sido la primera vez (y la segunda, y la tercera y...) Ante cualquier cosa salto contestando. Que sí que la gente tiene guasa, pero siempre he tenido muuucha muuucha mano izquierda.




Estoy tan agotada de esto de la infertilidad y lo que me hace sentir que maldigo el día que decidí que quería ser madre, En estos momentos en mi mente hay más pensamientos de aceptar no serlo nunca que de seguir luchando. ¿Tan bonito es ser madre? Si luego a mi alrededor todo son quejas. Sólo escuchas que el embarazo es lo peor, que es algo durísimo, casi insoportable, la muerte a pellizcos, un sufrimiento continuo. No escuchas otra cosa. Y cuando se convierten en madres tampoco escuchas nada bonito. Todo quejas de no dormir, de no tener tiempo para nada, de lo dificil de la crianza, etc. ¿Estoy dejándome la vida, literalmente, en algo que sólo me traerá quejas? Desvaríos, supervivencia, consolarse con lo que sea se llaman estas divagaciones. Fruto de mi frustracción.

Frustración máxima. Y yo sólo quiero salir de ésto. Sólo pido, suplico, hago tratos y chantajes a la vida porque ésto termine ya. Vendería mi alma al diablo. Que pare ya por favor. Ya está bien.












domingo, 26 de julio de 2015

Seguimos buscando

Ni siquiera fui capaz de ir contando a su tiempo como fue mi tercera transferencia, os resumo, tras una biopsia de endometrio para legrar y propiciar la implantacion se programo la transfer, esta vez querían probar en ciclo natural, asi que me fui haciendo test de ovulación y cuando salió positivo fui a la clínica, me hicieron eco para comprobar que ovulaba y se programó la transfer. Iba bastante medicada con varias cosas, incluso con 10 mg de valium para evitar contracciones uterinas por lo que durante la transfer tenía que esforzarme por mantener los ojos abiertos en la penumbra del quirófano. Pero ví muy bien a mis niños, lo bastante para tenerlos de nuevo grabados a fuego en mi memoria. Volvían las ilusiones a toneladas ¿y si esta vez tocaba?

Mi betaespera no se hizo muy larga porque estuve trabajando mucho. Llegué al analisis sin regla, sólo habiendo manchado, pero sabiendo que de nuevo sería que no. La beta volvió a dejarme humillada. Sentí cansancio y mucho miedo, pero ni siquiera lloré, esta vez no me quedaban fuerzas. Ha sido mi marido el que se ha venido abajo, tenía que llegarle a él su momento de flaquear y explotar. Tres transferencias negativas no son moco de pavo.



Volvimos a la clínica, sabiendo lo que iban a decirme. Esperaban que ya estuviera embarazada, por mi edad, por mis embriones, por probabilidad ya tenía que haberme tocado. Y ya entrábamos en el desconcertante diagnóstico de fallos de implantación, tras tres transferencias negativas de embriones de buena calidad entras a formar parte de este exclusivo club, donde no me lo pintan fácil. Junto a los abortos de repetición es el diagnóstico más dificil de abordar, y eso da mucho miedo, mucho. Ahora me río yo de lo que lloraba cuando nos dijeron que teníamos que hacer donación de semen!! Si me aseguraran que con eso en la siguiente transferencia tendríamos un embarazo me lanzaba de cabeza, un pepino me importan ahora los gametos. Lo que queremos es quedarnos embarazados.

Tengo pedidas pruebas para aburrir, todas las analiticas de rigor y una histeroscopia, con biopsia para ver si hay infeccion, para ver si hay endometriosis, endometritis o adenomiosis, y con legrado incluido para limpiar el útero y facilitar la implantación. Menos mal que es con sedación.

Ahora estoy tomando un medicamento progestágeno que suprime todo mi estradiol, provocandome una especie de menopausia, estaré unos meses sin regla y con los efectos de la menopausia, por lo pronto me dan unos mareos que es para verme andando por los pasillos del hospital mientras trabajo agarrándome a las paredes. Quieren dejarme sin estradiol y sus efectos durante mínimo 3 meses, y tras eso me harán la histeroscopia y se programará la transfer de los dos últimos embriones que me quedan.

Este descanso me viene de maravilla, son casi 4 años buscando embarazo, y desde el diciembre pasado estando en tratameintos, 2 estimulaciones y 3 transferencias, demasiado para cuerpo y mente, sobre todo la mente.

En estas semanas he empezado a concienciarme que quizás nunca sea madre, y duele, y da mucho miedo, la implantación es la asignatura pendiente de la reproducción asistida, asi que a ver...¿qué me queda? ¿la adopción? no la planteamos, no somos aptos, ¿la gestación subrrogada? demasiado para nuestro bolsillo. Un par de muñecos reborns si acaso podríamos comprar. Aunque intente poner tono de chiste, la verdad que no me hace ni puñetera gracia.

Al menos sabré que estoy haciendo todo lo posible. Pero ésto debe tener un límite, no puedo perder mi vida en ésto.

Vuelvo a tener mi autoestima a mínimo, vuelvo a sentirme más vulnerable que nunca, aparte de agotada y sin esperanzas. Y es que para mí la santa icsi no funciona. Yo no puedo, yo no he podido y ni sé si podré.

Hasta final de año quiero olvidarme un poco de todo ésto, asi que no sé si tendré ganas o fuerzas de actualizar el blog.




lunes, 15 de junio de 2015

El fenómeno #bbg ¿te animas?

Hoy vengo a hablaros de mi libro. No, es broma, vengo a hablaros del libro de otra. Y es que hace poco descubrí a Kayla Itsines y desde entonces le hablo a todo el mundo de ella.

Kayla es una entrenadora personal que está causando furor en las redes sociales (os animo a que visiteis su instagram) con su libro Body bikini guide (bbg), un método para tonificar el cuerpo en 12 semanas. Cuando supe de ella lo primero que me vino a la cabeza fue que no valdría para nada, que sería como esas dieta milagro, pero nada que ver.

Esta es Kayla, y este ejercico que parece fácil es mortal y mientras lo haces insultaras a Kayla en arameo


Al ver a su legión de seguidoras, y como se les va transformando el cuerpo me quedé loca loquísima y quise saber más. Me leí su libro en un día, es en inglés pero es de lectura fácil y tirando de traductor para algunas palabras se consigue leer. Me propuse empezar a la semana siguiente sí o sí.

Aquí os dejo algunas fotos que circulan por internet para que veaís los cambios.

 


Como podeís ver, cada persona y cuerpo es distinto y hay quienes necesitan mas semanas para que se les vea un cambio. Aun así los cambios son espectaculares. Se pierde grasa a la vez que el cuerpo se tonifica.

Os cuento un poco en qué consiste la guía y los ejercicios, que fáciles y ligeros no son.

Lo más duro es lo primero que te propone, y es que te tomes una foto de frente y otra de perfil antes de empezar para ver el cambio. Yo no voy a poneros la mía porque os aprecio.

La guía habla de tres ejercicios a realizar. Las tablas de entrenamiento, ejercicios de cardio que los divide en baja intensidad y alta intensidad, y rehabilitación o estiramientos musculares. Los ejercicios a hacer se dividen en semanas y cuanto más se avance más duros son claro está.

Durante las primeras cuatro semanas, debe hacerse 2-3 sesiones de tablas, 2-3 sesiones de cardio (andar rápido durante 35-45 minutos) y un sesión de rehabilitación. No recomienda hacer seguido el cardio y la tabla (además dudo que eso lo aguante el cuerpo). Aunque sí pueden hacerse uno por la mañana y otro por la tarde.

Las tablas son durísimas, cuando le echas el primer vistazo parecen fáciles, pero son realmente duras. Vienen divididas en dos circuitos que tienes que repetir dos veces con un descanso de un par de minutos entre ellos. Es decir, haces el circuito uno y dos (que viene en la misma hoja) descansas un par de minutos y vuelves a hacer los dos circuitos. Cada circuito dura unos 7 minutos, por lo que al hacer las dos rondas completas los 28 minutos necesarios. Si la primera ronda es dura, la segunda ni os cuento. Pero se hace, quizás una no llegue a hacerlas las tropecientas de repeticiones que deben hacerse, pero no pasa nada, cada cuerpo a su ritmo. La misma tabla se hace en la semana 1 y en la 3, asi puedes ver como en la tercera semana hacer los ejercicios te resulta menos duro, y eso anima mucho.

Aquí las tablas de la muerte
Yo llevo tres semanas siguiendo esta rutina, cada vez con más ganas, mi cuerpo ha cambiado ya, mi cintura es mas estrecha (los pantalones no engañan), mis piernas están como estacas de duras, y ya si hablamos de humor y de energía no os imaginaís. Estoy encantada de verdad, he enganchado ya a un montón de gente porque no paro de hablar de esto. Esto no se trata de "pierde tantos kilos en tantas semanas", esto se trata de aguantar mínimo 12 semanas unas rutinas de ejercicio y mirar el cambio después. Yo soy una persona delgada, sí, pero no estaba (ni aun lo estoy) en buena forma física. No pretendo tener cuadraditos en la barriga ni nada de eso, pero sí estar en forma.

En el gimnasio me aburría, cuando notaba mi cuerpo cansado dejaba de hacer ejercicio. No tenía rutina. Yo soy de las que necesitan unas pautas fijas. Estos ejercicios los hago en casa, en 30 minutos estoy lista.

Y es duro y a veces me cago en Kayla y en su libro y en su instagram y en esas fotos de cambio que sube la gente. A veces hay ejercicios que no consigo terminar. Las agujetas me han tenido doblada. He sentido dolor en músculos que creo que aun no había estrenado. ¡¡Pero me noto tan bien!! Asi que si a alguna os apetece os animo desde aqui, si quereis saber más cosas me escribiis (menos mis fotos del antes que eso esta bajo llave). ¡¡¡Vamos a ponernos (más) buenorras!!!




lunes, 8 de junio de 2015

Keep calm

A veces, en algún momento, me imagino mi vida sin hijos y no siento tanta angustia como sentía antes. Supervivencia, autoengaño, a saber. Otras veces pienso en que aún no es mi momento y que ya llegará cuando tenga que llegar, que es cuestión de seguir probando hasta que el cuerpo/mente/bolsillo aguante.

Pero la realidad es que desde el negativo, decidí olvidarme de la aburrida infertilidad y centrarme en cosas mucho más entretenidas.

Me va bien así, no tengo ganas de pensar y repensar, de adelantarme a nada, de volverme una loca de google buscando testimonios ajenos. Me limito a ir a mi clínica y que mi gine me diga que pasos dar. Es más, en la penúltima cita que tuve con él creo que sólo pronuncié dos palabras, "hola" y "adiós". Mientras él hablaba, me mandaba pruebas, me daba su opinión y tal yo asentía y listo. Y no os imagináis lo raro que es eso en mí. Cuando llegué a casa me dije -este hombre debe pensar que eres gilipollas hija. Y me eché a reir como una hiena.

Y es que estoy aburridísima de todo esto, que se haya convertido en mi gran reto me ha dejado seca tras los negativos. Así que me he puesto firme, he levantado la mano y le he dicho basta a la infertilidad. Deja de controlar mi vida maldita perra.

Tal que así, con 5 dedos, pero con mucho menos pelo.


No significa que vaya a parar, ni a rendirme, sigo con las cosas al ritmo que deben ir. No tengo prisa, no me importan las pausas, no me marco fechas ni pienso en que siglo nacerá mi hijo si es que nace. Y es que cuando me sale la vena pasota soy mortal.

Me han hecho pruebas, alguna dolió como su p*** madre. Pero me levanté, me vestí y me fui al carrefour a comprar protección solar. Y es que eso es otra, tengo a mínimos la vitamina D y me han mandado un suplemento. Tiene guasa que una viviendo en el sur tenga esa vitamina a mínimo. Asi que me estoy dando unas palizas de playa brutal. Y estoy cogiendo un colorcito monísimo. Todo no va a ser malo.

Tengo proyectos nuevos, de los normales, de los del resto de los mortales, de los que gustan, de los que requieren esfuerzos (como todo), pero es un esfuerzo mucho mas agradecido que batallar con la infertilidad, y ¡joder! que bien sienta sentirse normal la mayoría del tiempo. Hasta tenemos un nuevo miembro en casa, que es bonito y malo a partes iguales, bueno no, es mas lo segundo que lo primero. Por cierto no tiene nombre, se aceptan sugerencias.

Y vuelvo a hacer balance de mi vida y me sale positivo. Y no se si llamarme a mi misma superviviente o gilipollas del culo. Esa espina de concebir un hijo sigue ahi clavada haciendo sangre, pero creo que me estoy acostumbrando a ignorar el dolor. No voy a decir ahora mismo sea la alegría de la huerta, a decir verdad nunca lo he sido, pero tampoco soy un alma en pena vagando por la vida. Aunque a veces me cago en todo lo cagable. Curiosamente esta vez no estoy enfadada conmigo misma, no me culpo, no me exijo.

El mundo blogger infertil lo rozo de lejos, estoy desenganchandome de mi adicción al masoquismo de mirar blogs de maternidad y embarazo y casi lo estoy conseguiendo, porque sólo termino cabreandome, yo sóla entro en rabieta, parece que estoy en los terribles 2 (los terribles 2 negativos fiv).

Lo único que me permito, y además con gusto, es seguir viendo en youtube a mi querida Verdeliss, quienes me conocéis sabéis que me tiene enganchada. que por cierto, confieso, sabiendo que está mal, que casi aplaudí al ver que no se había quedado preñada a la primera de su quinto hijo. Esa cara de circunstancia que ponía cuando decía que no había podido ser me hizo reir. Ella con todo hiperplanificado para que su quinto hijo nacido en febrero...muajajajajaja, no pasa nada, se queda ahora a la segunda fijo. Supongo que el universo quiso darme un poco de gusto y los planetas se alinearon para que no se preñase a la primera y yo lo viera. Pensareis que soy mala malísima, pero os aseguro que adoro a esa diosa de la fertilidad, que no le deseo nada malo (tampoco es malo no quedarse a la primera), y que me tragaré tooooodos sus videos futuros hasta el de ese test de embarazo sorpresa que se hará sabiendo que está preñá y hará como si no se lo esperara para nada. Por cierto, saludo desde aquí a "sira_mai" la fan número dos de Verdeliss, me hubiese encantado comentar contigo ese video.

He aquí la diosa de la fertilidad y su familia


En lo que sí he pensado es en este blog, y es que le cogido una manía horrible, a pesar de lo que bonito que me quedó tras la remodelación yo le he cogido manía. Incluso he pensado en cerrarlo en algunos momentos. Pero a ver, por lo pronto aquí sigo.



Y como no mandaros un pellizquillo a todas las que os habeís acordado de mí. Gracias.




miércoles, 13 de mayo de 2015

Beta

negativa, por supuesto.

Disculpad, pero pensé que en la entrada anterior dejaba claro que había sido negativo. Pero se ve que confiais poco en los test y algunas teníais esperanza en que la beta dijera algo diferente, pero no fue asi. La adelanté al lunes para terminar con este capítulo cuanto antes.

Gracias a todas, a las que me comentais por aqui, a las que me escribiis al whatsapp y a las que me mandais correos. Os he leido a todas, y os agradezco de corazón el cariño.

Toca descansar y desconectar. Ahora mismo no me interesa escuchar las posibles teorías de nadie con respecto a mi caso, aunque se que lo hacen para ayudar y lo agradezco, pero no es el momento. Ahora sólo me esfuerzo en seguir respirando.




domingo, 10 de mayo de 2015

Otra vez no

Anoche me vino ese dolor de cabeza frío que me acompaña todos los meses justo antes de la regla, junto con una mala sensación. Una mala intuición. Decidimos mi marido y yo hacer test hoy, para ir a la beta llorada de casa.

Test negativo.

Otra vez.

Y yo sólo me quiero morir.



viernes, 8 de mayo de 2015

A pocos días

de la temida analítica y ya ha llegado ese día. Ese día donde aparecen todos los miedos de golpe y empiezas a pensar que puede ser que no, ese día que pasas con el ceño fruncido, los labios apretados y las mejillas coloradas, ese día que notas la angustia en la garganta. Y es que me imagino que sea un no y no tengo ningún plan para poder sobrellevarlo. Porque por mucho que haya llegado este día, mi mente no consigue centrarse en el no, y me da mucho más miedo.

Hoy no tengo síntoma alguno, nada de nada, ni dolor de pechos (sólo algo mas gorditos y sensibles), ni dolores de regla ni nada de nada. Lo único llamativo que me ha pasado dos veces ya en esta betaespera son orgasmos involuntarios durmiendo, el primero fue completo, y me dejó bastante dolorida. El segundo ha sido hoy y me he despertado justo en la mitad, menos mal, y sólo he notado ciertas molestias. He googleado y he leído poco al respecto, supongo que a la gente le da verguenza contar en la red algo así, lo único que he podido sacar en claro es que el útero está mas irrigado por la medicación y se crean contracciones que hacen que se tengan sueños tórridos, y ya os digo que nada placenteros, porque da más susto que otra cosa.

El día 5 de betaespera tuve una pequeña mancha marrón en forma de hilo en el papel al limpiarme por el mediodía, y luego por la noche volví a manchar algo más tambieén al limpiarme. Al día siguiente otra mini mancha marrón al mediodiá y ya nada más. Y me acojoné. En mi anterior betaespera empecé a manchar el dia 8 post transferencia y ya no paró hasta ser regla. Esta vez "sabía" que con meriestra no baja la regla, pero ¿y mi objetividad? ¿alguien la ha visto? creo que la dejé en el quirófano el dia de la transfer, siempre me pasa, mi cordura me abandona y me entra el pánico. No pienso, no razono y sólo siento miedo. Hasta que pude interiorizar y creerme que con meriestra no baja la regla pasó un buen rato. No quiero más manchados, me asustan y desestabilizan, por mucho que lo llamen implantación, yo no los quiero.

Después del susto inicial empecé a pensar en el manchado de implantación, pero ya sabeís, pensar sin pensarlo, sin decirlo fuerte, sin nombrarlo para no gafar ¿y si resuelta que sí es? AY ¿y si resulta que no? pues mejor corremos un tupido velo a esos manchados y hacemos como si no hubieran pasado.


Y de ahí nos plantamos al día de hoy, 8 días de betaespera, falta poco, un último empujón, los peores días. Sigo con la idea de no hacer test, me da miedo, sería como despertar del sueño de un plumazo y me aterra. Creo que esperaremos hasta la beta.



martes, 5 de mayo de 2015

Mi transfer de congelados

El jueves día 30 fue mi transferencia. Hasta que no llegamos a la clínica no sabíamos ni cuantos embriones iban a descongelar ni cuantos me pondrían. Al pasar con la ginecóloga nos comentó que habían descongelado dos embriones, que uno era muy muy bueno, y el otro mas regular. Pues los dos para adentro. Nos pidió paciencia, pues ese día había nada más y nada menos que 19 transferencias programadas, ahí es nada.

Nos vamos para la habitación, nervios por aquí, fotito por allí, mensajes por whatsapp, más nervios...hasta que vinieron a buscarnos para ir a quirófano.

Me subí a la camilla en posición desverguenza y me pusieron a mis peques en la televisión. Otra vez amor a primera vista, otra vez mirarlos de reojo como no queriendo quererlos, no querer grabar su forma en la mente por si esta vez tampoco era, pero demasiado tarde, sólo un simple vistazo y ya te hacen caer bajo sus encantos de blastocitos con más de cien células.

Esta vez os presento a los dos amores de mi vida, siento la calidad pero es una foto a otra foto.


Mis pequeños embriones


Allí estaba mi marido con el móvil en mano grabando en vídeo todo el proceso, menos el momento ¡flussss embris dentro! porque creo que se quedó embobado y no le dió tiempo.

Esta vez costó que la cánula entrara por el cuello, no tenía la vejiga tan grande y costó dejar el cuello alineado para que la cánula entrara bien, pero entró, y además esta vez sin la mínima pérdida de sangre, fué todo muy delicado. Al estar la cánula dentro por fin la gine llamó a la bióloga, que te pregunta tu nombre como veinte veces, y allí aparece con ese pequeño tubito que contiene tantos sueños. Los vimos caer perfectamente, mientras yo les suplicaba mentalmente que por favor se quedaran, por favor...

Después de comprobar la bióloga que no estaban en el tubito, toca levantarse a la silla de ruedas y de ahí a la habitación a descansar media horita y para casa a incubar con una serie de pautas.

La parte "cómica" la protagonizó de nuevo este marido mío. Al llegar tras la transfer a la habitación de la clínica ya te dicen que puedes hacer pis sin problema, pero mi marido me dijo que ni hablar, que me quedara en la cama un rato. A los pocos minutos empezaron los calambrillos de la vejiga y le dije que iba a hacer pis, y me acompañó con cara refunfuñona, al terminar se puso a mirar al fondo del wc, y yo toda amorosa le dije  "tranquilo, no estoy manchando", y me dice, "estoy mirando a ver si los niños se te han caido y los veo flotar".




Primero le repetí que no se caen, que el útero es como una esponja con agujeritos y se acomodan por ahí, además tendrían que atravesar medio útero, todo el cuello, toda la vagina, y finalmente caer al wc, cosa imposible, y más siendo hijos de su madre que no es muy deportista que digamos.

He cogido esta imagen de google para enseñarle a mi santo esposo y a vosotros de camino, el tamaño que tiene un embrión comparado con un pelo humano.


¿Pequeño, verdad?


Los dos primeros días estuve a cuerpo de reina, sin moverme del sofá, o dando paseitos sólo al baño y a la cocina para supervisar a mi marido cocinando (más bien calentando la comida que mi madre nos mandó).

He estado muy esperanzada estos días atras. Pero hoy me he levantado con el día torcido, sólo pensando que ya deberían estar implantados y yo sin síntoma alguno hoy, estos peques ya no están. Y sin saber cómo me levantaré de otro palo más. Soy la alegría de la huerta hoy. Tengo síntomas sí, los propios de la progesterona, tirantez de útero, cómo una sensación constante de tener agujetas; y un humor de perros, me gasto una mala hostia que tengo a mi marido frito. Los nervios.

Mi beta es para el 12 de mayo, lo de hacerme un pipitest antes está por ver, soy demasiado cagona para hacermelo y no se si tendré valor.

La suerte está echada.



lunes, 27 de abril de 2015

La vida va marcando los ritmos

Mi marido y yo nos casamos 11 años después de empezar nuestra relación, nos fuimos a vivir juntos el mismo día de la boda. Ahora diréis ¡qué antiguos! Pero fué la propia vida, las circunstancias, las que nos llevaron paso a paso, la que nos marcó el ritmo. Mi marido tuvo un problema familiar/económico muy grave con sólo 19 años.  En ese momento nos supuso un mundo, y es que cuando te ponen la zancadilla a esa edad, te tambalea el futuro.

No fuimos una pareja que empezaba a trabajar y ahorraba, que se iba de viajes y que salía de marcha. Éramos una pareja de jovenzuelos que tenía una deuda enorme que había que pagar. Ni coche, ni entrada para piso, ni pensamiento de boda, ni nada de nada. Sólo pensar en salir de aquello. Salimos. Siempre decía lo mismo, todo tiene solución. Y la tuvo, pero retrasó mucho nuestra vida en común.

Cuando parecía que todo tomaba su rumbo y que ya podíamos empezar a hacer planes, mi padre murió. Asi que le volvimos a decir adiós a los planes de pareja. En ese momento mi madre fué mi prioridad, y me absorbió de una forma casi enfermiza. ¿Cómo iba yo a irme de casa y dejarla sola? Puede parecer fácil pensar que una tiene que hacer su vida y punto. Pero puesto en práctica no es tan sencillo.

Pusimos fecha de boda como aviso a mi madre, yo nunca había querido casarme, pero esa era la única forma de ponerle un cronómetro a mi madre y que fuera haciéndose a la idea de que en X meses yo me iba de su casa. No le fué fácil. Ni para ella asimilarlo, ni para mí verla pasarlo mal. Pero no tardó en asimilar, en ilusionarse y en implicarse. Sólo necesitó tiempo. Y hacer las cosas así, como la vida me las iba marcando, esa era la mejor forma para todos.

Mi boda fué el acontecimiento del año, tan esperada que hasta me sorprendía cómo se ilusionaba tanto todo el mundo. Y la alegría de la gente se notaba. No fué un bodorrio por todo lo alto, fué un acontecimiento puramente familiar, un acto de amor, de promesas, una forma de avanzar, de afianzar. Una manera de empezar a rellenar un libro en blanco. La emoción por parte de todos fué visible. Era algo tan esperado por todos que se notaba en el ambiente.

Os podéis imaginar la ilusión que nos supuso empezar a vivir juntos, nos fué tan fácil la convivencia que hasta nos sorprendía. Pero claro, llevábamos muchos años esperando.

El otro día visitamos al fotógrafo de mi boda. Me preguntó varias veces por un embarazo, a decir verdad, desde las fotos post boda está dándome la tabarra con el reportaje que va a hacerme con barriga y el reportaje que le hará al niño a los pocos días. Él sólo se adjudica trabajos. No me molestó que se pusiera pesado ¿raro verdad? Ayudó que es entrar en su estudio, ver mis fotos de boda a tamaño poster por allí, y me pongo to tonta. Fué una inyección de fuerza. A veces en lo más insignificante se encuentra el "click" que te falta para avanzar.

Tengo familia que se pelean por ser los padrinos de mis futuros hijos, que me lo piden por favor que los pongan a ellos. Que me dicen que el día que les anuncie embarazo van a cogerse la madre de todas las borracheras.

Tengo familia que me ofrecen dinero, mucho dinero, lo que vale una FIV, que no me preocupe que ellos me lo dan si me hace falta para conseguir un embarazo, que me dicen que esperan mi embarazo con todas las ganas del mundo y se "enfadan" cuando los anuncian otras.

Tengo gente que me miran con una mezcla de pena y de fuerza, que me alientan a seguir, que me piden paciencia. Y a veces hasta me cabrean. Pero ¿qué van a decirme?

Y pensaréis ¿a qué viene todo ésto? Pues el otro día me sorprendí a mí misma, después de la rachita que he pasado, diciéndole a mi marido que si era consciente de lo esperado que sería nuestro hijo, de la cantidad de gente que está deseando oir que estoy embarazada, la primera yo of course, pero hay mucha gente por detrás haciendo fuerza conmigo. Le decía que sería como nuestra boda, que causó tanta espectación y ilusión, y que salió redonda. Y pensar eso te llena, te alienta, te hace ver las cosas con más fuerza, te hace sentir que aunque las cosas no pasen cómo y cuando tú deseas, si luchas por ellas, al final llegan.

Porque mi vida, nuestra vida, siempre ha avanzado igual, nunca nos han salido las cosas cómo la planeábamos, siempre nos hemos visto obligados a dejarnos llevar, a esperar a los momentos oportunos, o a cuando se ha terciado, con paciencia, con amor, con dos cojones.

Y hace unas semanas no era capaz de ver todo ésto. Sólo me cagaba en mi mala suerte, no podía ver más allá. Cuando una está pasándolo mal no alcanza a ser objetiva ni optimista.

La vida no me lo está poniendo fácil para ser madre, cómo tampoco me lo ha puesto para otras cosas. Pero también me ha dado una familia que vale su peso en oro, y un marido que aunque a veces me desquicie y pueda ser un poco mucho menos echado p´alante que yo, siempre está detrás de mi haciendo fuerzas para que yo no dé un paso atrás.Y es que quienes me rodean contribuyen a que siempre en mi vida haya visto el vaso medio lleno.

Porque siempre he sido una persona alegre, optimista, fuerte. Siempre he luchado por lo que quería, nunca me he rendido, aunque a veces me haya quedado sin aliento. Y esa es la persona que quiero ser, no quiero ser una sombra que va por la vida quejándose de todo, no quiero sentirme una desdichada. Porque no lo soy.

Asi que hoy tengo ganas de luchar, hoy tengo ganas de seguir tirando del carro, hoy tengo ganas de seguir dejándome llevar por los senderos que me marca la vida. Sin prisas, sin pausas. Al fin y al cabo, siempre hemos llegado al fin del camino marcado. Hoy tengo claro que llegaré, no sé cuando, ni cómo, pero llegaré.



P.D.: Hoy de repente me ha entrado una ilusión brutal por tener a mis peques conmigo, me he puesto a contar las horas que me quedan para traerlos a casa. Y se me sale el alma por la boca al pensar en ellos. Llegó la ilusión, en su momento, sin forzarla, como una bocanada de aire fresco.¡Y que sensación mas bonita!

lunes, 20 de abril de 2015

Fecha a señalar

La semana pasada tras bajarme la regla y llamar a la clínica tuve la primera cita del ciclo. Eco de control para ver que todo estuviera en orden y un par de hojas con la lista de medicamentos a comprar para una transferencia de congelados: meriestra, adiro, vitaminas, progesterona vaginal, progesterona inyectable...

La meriestra no me ha dado dolor de cabeza, que por lo visto se lo provoca a la mayoría, en mi caso sólo he tenido nauseas, parece que a mi todo me da nauseas, la meriestra no iba a ser menos.

Estuve mirando que fármacos entran por la SS para ir a mi médica y pedirselos. La meriestra entra, aunque tampoco merece la pena porque es un medicamento bastante barato, 2´50 la caja creo recordar. El adiro es baratísimo también, 1´50. Las vitaminas prenatales pues depende de lo que se tome, yo tomo natalben supra, unos 14 euros la caja, y no tiene receta. Creo que sólo recetan acfol (ácido fólico de alta dosis) que también me mandan a tomarlo tras la transfer, pero también tiene un precio muy bajo.

Por la SS entra el progeffik 100, asi que aunque mandan el de 200 id al médico y pedid receta del de 100, nos ahorramos un pico, con receta yo pago 51 centimos por caja (con una caja hay para 5 días, son 6 pastillas al día), mi médica me hizo recetas para todo un mes y así no tengo que visitarla cada poco. 

Esta vez me han mandado progesterona inyectable para una semana, prolutex se llama, 62 euros la broma caja con 7 viales. Supongo que es protocolo nuevo de la clínica el llevarte la semana de la transferencia con progesterona inyectable, que seguro que es menos molesto que la vaginal al menos.

Hoy he tenido el primer control, siete días después de la primera pastilla de meriestra. Todo bien, endometrio en 9,4 mm.

Así que he salido de alli con nuevas pautas. Seguimos con meriestra, adiro y vitaminas, y 5 días antes de la transfer toca empezar a ponerse la progesterona.

Fecha de transferencia el 30 de abril, bonita fecha, es el día del niño, odio esas coincidencias, nunca me salen bien. Además voy a tener una betaespera en pleno principio de mayo, con el día de la madre por medio, eso siempre ha sido mi sueño (léase la ironía).




He entrado en modo miedo/pánico/terror al ver que la fecha se aproxima, es como tirarse por un tobogán, no hay marcha atrás, ahi sigo escurriendome dejándome llevar. Con un poco de pena porque la ilusión aún no ha salido a la luz, supongo que los miedos la tienen apresada y no la dejan salir. Por supuesto pienso que es una oportunidad, que puede que esta vez sea la mía y consiga embarazo, pero no logro sentir esa emoción que tenía la primera vez, que incluso cuando me inyectaba los fármacos en vez de sangre me salían mariposas rosas y arcoiris. Será que tengo el síndrome de la repetidora.

Lo mejor es que ya no tengo que dar mas viajes a la clínica hasta el día de la transfer, ahora viene una nueva preocupación, ya sabéis ¿descongelaran bien? típicas neuras de infértiles. Ni pensarlo mucho quiero, aun faltan días para sacarlos del reino de frozen como para preocuparme demasiado.

Por cierto, tengo tres cánulas congeladas. Una con 2 embriones (los sobrantes de la primera fiv), otra con 3 embriones y otra con un único embrión (el del cola cao, que lo dejaron sólo por tardón). Hasta el día de la transfer no se sabrá cuáles serán los elegidos (son cosas de los biólogos, ellos deciden). Así que no sé cuantos se vendrán a casa.

Gracias por vuestras respuestas a la entrada anterior. Me animaron mucho. Da gusto saber que estáis ahí y que además me entendéis y me respetais, y que muchas os habéis sentido como yo y ahora estais preñadas hasta la boca o con hijos en el mundo. Se os quiere!!