Como sabeis a mi costillo le diagnosticaron varicocele que es una dilatación de las venas del cordón espermático que drenan los testículos. Lo que compromete el flujo de sangre en la zona y provoca un aumento de temperatura escrotal y como consecuencia el exterminio masivo de espermatozoides y que los que sobrevivan sean en su mayoria zombies deformes.
Tras hacerse un cariotipo sanguíneo y ver que era normal y no habia problema en su adn llegaron a la conclusión de que su suspenso en el seminograma se debia al varicocele, constatado por una ecografía y por síntomas de dolor y punzadas en los mismísimos eggs.
Y como consecuencia de ello, y esperar y esperar, y pruebas y mas pruebas, y mas esperas, llego la operación. El dia anterior a ella ya tuvimos nuestra dosis de estres, os aseguro que podar toooooda esa zona fue una tarea de mas de dos horas, maquinilla eléctrica por aquí, cuchilla por allá, un tijeretazo aquí, "revísame si quedan pelillos sueltos", "aqui hay un grupo de pelos enorme aun", "cuidao no vayas a cortarme", etc. Tras aquella sesión de "peluquería" ducha y a descansar para el dia siguiente.
Era un operación sin ingreso de noche. Entramos temprano, le dieron una batita de papel muy sugerente y que no dejaba nada a la imaginación, canalizado de vía venosa (con berrinche del enfermito incluido), y a esperar la hora del quirófano en una sala compartida para seis operados de ese dia.
Cuando fue su turno se lo llevaron con una cara como si fuera al matadero, iba transparente del miedo, nos despedimos y mientras a el le "tocaban los eggs" yo mataba el tiempo paseandome por el hospital y leyendo revistas. Fue una hora larguísima. Me llamó la uróloga que lo operó para indicarme que todo había salido bien, que ahora había que esperar unos meses para ver si su seminograma mejoraba y nos deseó suerte. Tras varios calmantes, esperar a que toda la zona se le despertara de la anestesia epidural y poder hacer pis, por fin, y ya de noche, nos fuimos a casa. A dia de hoy le han retirado los puntos y en unos dias volverá al trabajo.
Y mas pronto que tarde tendremos que volver a pasar el torturante examen de los bichitos para ver qué tratamiento hacemos.
A volver a esperar es lo que toca.





