lunes, 28 de abril de 2014
Momentos
En unas semanas estaremos de aniversario de bodas, y lejos de sentir felicidad recordando el momento, no puedo mas que entristecerme. Nuestra boda fue el punto de partida para comenzar la "operación bebé", a partir de ese momento empezamos a intentar aumentar la familia. Mi hijo podría tener ahora quince meses!!!
No puedo evitar pensar en mi boda y que me venga a la cabeza el tiempo que llevamos de infructuosa búsqueda y en el camino recorrido, y lo que nos queda. Ya no pienso en mi boda y me invaden recuerdos de la entrada a la iglesia, de mi marido con la lagrimilla, de la celebración, la felicidad por comenzar un nuevo proyecto de vida, la cantidad de propósitos, las pilas cargadas para comernos el mundo y la emoción de pensar que en un tiempo seríamos tres.
Ahora sólo recuerdo la fecha como el día que empezó este calvario. Mi marido me habla estos días de buscar un hotelito donde irnos a pasar un fin de semana y yo solo pienso en el dinero que eso supone y que es mejor guardarlo para los tratamientos. Me habla de aniversario y sólo veo sombras en mi cabeza.
Y es que la infertilidad pone a prueba hasta a la persona mas optimista del mundo, nos hace cambiar y de que manera...antes para mi la navidad era la mejor época del año, ahora es un mal trago que sólo deseo que pase cuanto antes. Las bodas me dan urticaria al pensar que en breve esa pareja de recién casados anunciarán embarazo. Los bautizos suponen horas escuchando a todo invitado que se te cruce preguntarte si tienes hijos y cuando vas a ponerte a ello. Los cumpleaños me dicen que ha pasado un año más y sigo igual. Bueno igual no, mis ovarios envejecen conmigo y con ello mi probabilidad de éxito en un tratamiento disminuye.
Hoy lo veo todo negro, mala época para mi que hace sacar mi lado pesimista.
lunes, 14 de abril de 2014
Suplementos que mejoran el seminograma
Cuando recibimos la noticia de la baja calidad
seminal que tenía mi media mandarina empecé a informarme sobre que suplementos
existían en el mercado que pudiera mejorarlo.
Así que voy a haceros una comparativa de los
diferentes suplementos que conozco, sus indicaciones, lo que conozco de ellos y
sus precios. Todo esto es opinión personal que quede claro que no quiero dictar sentencia sobre esto, pero puede que ayude a algunas parejas a tener estas cositas un poco mas claro.
Uno de los suplementos más conocidos es el
ANDROFERTI, lo publicitan como un suplemento para el hombre en edad fértil. Viene en la caja 60
sobres para disolver en agua, la cantidad a tomar es de dos sobres diarios con
lo que con una caja se tiene para un mes.
Su composición es L-carnitina, coenzima Q10, zinc,
acido fólico, selenio, vitamina B12, vitamina C y vitamina E.
Su precio ronda los 80 euros la caja.
Ahora hablemos de un complejo vitamínico
general también muy conocido, el SUPRADYN ACTIVO. Lo publicitan como un polivitamínico que aporta energía. Su composición es de vitaminas A, C, D, E, K, B1,
B2, B6, niacina, biotina, acido fólico y acido pantoténico. También tiene
calcio, magnesio, selenio, zinc, yodo, hierro y coenzima Q10.
La cantidad a tomar es de 2 pastillas diarias.
El
precio de Supradyn activo es de 18 euros 120 pastillas. Con lo que gastaríamos
9 euros al mes.
La diferencia de androferti y supradyn reside
fundamentalmente en la L-carnitina, que puede comprarse aparte, ronda los 10
euros un bote con 60 capsulas. La l-carnitina es responsable del transporte de ácidos grasos al interior de las mitocondrias, orgánulos celulares encargados de la producción de energía.
Con lo que si compras supradyn + l-carnitina, estas
comprando androferti a 19 euros al
mes en vez de a 80 euros. Casi nada.
El ácido
docosahexaenoico, DHA, un acido graso. Está presente en otros dos suplementos
conocidos como son ANDRODHA y GESTADHA.
Según un estudio
reciente tomar DHA en dosis de 800
mg/día durante 10 semanas, "permite" conseguir que pacientes
infértiles alcancen niveles de morfología y vitalidad espermática "similares"
a los de un donante de semen.
Androdha es un suplemento con un
precio que ronda los 26 euros la caja con 60 capsulas. Cada capsula contiene
200 mg con lo que según el estudio habría que tomar 4 capsulas diarias.
La MACA ANDINA, es una planta
natural del Perú, es un suplemento muy conocido en foros. Pero que cuenta con
escasos estudios científicos para saber si sus resultados son favorables.
Conozco tan solo un estudio llevado a cabo por el Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, donde
tras un tratamiento de tres meses el suplemento con maca podría mejorar la
motilidad de los espermatozoides.
El
precio de la maca ronda los 15 euros un bote con 60 capsulas,
recomendado tomar 2 capsulas al día.
Hay una marca que comercializa maca+DHA que
se llama vigormax. Su precio es de unos 16 euros el bote con 60 capsulas para
un mes.
En el caso de mi marido en concreto, con un
problema seminal muy severo en cuanto a morfología, decidimos hacer un
tratamiento con DHA.
En casos con problemas de bajo conteo y movilidad
yo optaría por el supradyn activo, mas vigormax mas L-arginina.
Aun asi ninguno de estos suplementos son la
panacea, habrá casos que si se obtenga beneficio y otros que no. Habra casos
que incluso consigan un embarazo espontaneo y casos que no (supongo que
dependerá de la gravedad de cada caso).
Pero yo creo que estos suplementos son buenos
tomarlos incluso a la hora de hacer un tratamiento de reproducción asistida.
¿Vuestras parejas han tomado o toman algún
suplemento?
viernes, 11 de abril de 2014
Empodérate
Son
muchas las ocasiones en las que leo en diferentes blogs, o en twitter, o
incluso conocidas que me comentan su paso por las clínicas de reproducción
asistida o por los hospitales de la seguridad social y me hablan en un tono
pasivo, como una auténtica paciente que es manejada al antojo de “los que
saben”. Hablan de la confianza que deben tener en el equipo médico que la
llevan (que para eso son los que han estudiado), y que hacen y siguen a pies
juntillas lo que éstos digan o manden.
La mayoría de las veces ni siquiera
llegan a cuestionarse el porqué de las cosas, no preguntan las dudas, no
debaten con ese equipo médico su caso y tratamiento particular. Si la cosa sale
bien, genial; si la cosa no sale bien la sensación de derrota es brutal, no solo
por no haber conseguido su positivo si no también por el desconocimiento del cómo
y del porqué de todo su proceso.
Y no,
no me gusta ese pensamiento que aun siguen teniendo muchas personas. NO somos pacientes, no debemos comportarnos como
tal, como personas pasivas e inactivas ante los profesionales de la salud.
Todos
somos personas, individuales, dueños de nuestra vida, de nuestra salud. Así que
incrementemos nuestro poder, vamos a usar los recursos que tenemos a nuestro
alcance para aumentar nuestros conocimientos y adueñarnos de nuestra vida.
No
seamos objetos de otros, debemos ser protagonistas de nuestra historia.
Decidamos nosotros sobre los tratamientos que nuestro cuerpo recibirá.
No te
vuelvas a casa intentando mentalizarte que lo mejor será lo que el médico diga
que para eso es el entendido. Busca
profesionales que te escuchen, que practiquen la empatía, que respondan a tus
preguntas, que se preocupen de formarse e informarse. Que no te dirijan hacia
lo que ellos quieren solo porque sí. Es tu vida, tú decides.
Busca
una clínica donde tras salir de ella y llegar a casa pienses en lo siguiente:
-
- Que tú tienes el poder de decisión sobre el tratamiento que te harán.
.
-
- Que te han dado toda la información posible y han respondido a todas
tus preguntas y dudas.
- -
Que te han expuesto todas las alternativas y opciones posibles.
- -
Que te has sentido participe de todo.
De esta
forma, sentirás confianza en el equipo que te trata, tendrás la positividad
necesaria para afrontar el tratamiento, y si por desgracia el resultado es
negativo al menos no te sentirás estafada ni ninguneada.
¡Así que,
empodérate!
sábado, 8 de marzo de 2014
La cosa va de fé
Esta entrada puede ser algo chocante para algunas, es algo muy personal e intimo de lo que voy a hablar, pero en el fondo pienso que puede que haya alguien por el mundo que se haya sentido como yo.
Desde pequeña me han inculcado la religión católica, estudié en un colegio católico donde me enseñaron muchos de los valores que poseo como adulta. No me arrepiento para nada, guardo un recuerdo buenísimo de esa etapa. Era un colegio dirigido por un matrimonio muy católico con muchos hijos, situado pared con pared con una pequeña capilla/casa donde vivían monjas. Las monjas nos enseñaban religión y nos proponían realizar tareas de ayuda a la comunidad. Por supuesto en mi colegio todas las festividades y salidas de excursión tenían connotación católica. Empezábamos el curso yendo todo el colegio a misa y terminábamos igual.
En casa era parecido, si bien mi padre no participaba activamente en la iglesia mi madre y yo sí que lo hacíamos aunque sin pertenecer a ninguna comunidad.
Cuando salí del colegio mi vida católica se limitaba a lo que a muchos, "BBC", bodas bautizos y comuniones (y algún funeral). Respetaba a Dios, a la iglesia y a todo el que practicara pero yo me limitaba a lo anterior. Los domingos en misa los cambié por dormir :)
Mi marido no tuvo una educación católica tan fuerte como la mía. Pero era muy creyente. Y teníamos pensado casarnos por la iglesia, tener hijos y bautizarlos e inculcarles lo que a nosotros nos inculcaron.
A todo ésto, cuando alcancé mas madurez, cuando pensaba más las cosas, cuando tenía información para debatir, empecé a tener discrepancias con la iglesia. Temas como la homosexualidad, el aborto, los anticonceptivos, etc...en los que no estaba para nada de acuerdo con lo que la iglesia promulgaba como verdad absoluta.
Cuando descubrimos nuestra infertilidad, mi mente, mi cabeza pensante que no para nunca, entró en una especie de dilema. Si bien es cierto que el ser católica no iba a hacer que me decantara por hacer o no hacer un tratamiento, ni mucho menos, pero sí es verdad que no conseguía estar en paz conmigo misma del todo.
Yo no cumplía con muchas cosas que la iglesia decía, esto no iba a ser lo único, pero era algo en lo que la iglesia era tan tajante que me hacía pensar.
No estaba tranquila, no podía estarlo, no me sentía en paz conmigo misma. No era un tema para hablarlo con cualquiera, la mayoría pensaba directamente que mandara lo que dijera la iglesia a la mi****, así sin mas, la mayoría no eran creyentes y les parecía ridículo que a mi pudiera preocuparme algo así.
Un día me decidí hablar con mi madre (la sabiduría de una madre), su opinión en todo ésto era muy importante para mí. Ella es creyente, va a la iglesia todas las semanas, conoce por mi la infertilidad y en qué consisten los tratamientos, es una persona objetiva y clara y por supuesto lo que mas desea en el mundo es mi felicidad...Ella era una persona que poseía toda la información necesaria para darme un consejo que me dejara tranquila, y vaya si lo hizo.
Íbamos caminando por la playa y le saqué el tema, le expliqué lo que la iglesia piensa sobre los tratamientos de reproducción asistida, ella ni tan siquiera había pensado en ello (aquí servidora es una cabeza pensante sin rival). Le dije como resumen..."la iglesia dice que dejemos las cosas a la voluntad de Dios", la frase de respuesta de mi madre (que a todo esto yo ni me esperaba que contestara así) fue..."si todo hay que dejarlo a la voluntad de Dios...¿por qué el Papa va en un coche blindado cuando sale a la calle y no va en un coche normal y que pase la voluntad de Dios?"
¡¡¡AMÉN MAMÁ!!!
Y ahí con esa frase, esa simple frase que puede significar poco, pero que para mi viniendo de mi madre significaba tanto, llegó la calma a mi mente.
Voy a hacer todo lo posible por traer un hijo al mundo, voy a querer a ese hijo con la locura que quiere una madre, voy a enseñarle e inculcarle todo lo bueno que sé y conozco. Voy a enseñarle algunos valores que predica la religión católica, y le enseñaré a pensar y actuar de acuerdo a lo que le toque pasar en la vida, sin inseguridades, sin sentencias, desde el respeto hacia sí mismo y hacia los demás. Después de todo esa es la educación que yo recibí desde todas las partes, no hay verdades absolutas, no todo es blanco o negro.
martes, 4 de marzo de 2014
Como un juego de cartas
A veces nos sentimos muy perdidas en este sendero. Sin dejar de darle vueltas a las mismas cosas una y otra vez, sin ser capaz de llegar a ninguna conclusión y sacar nada en claro.
Uno de los momentos mas duros de una infértil es el elegir clínica y/o elegir el tratamiento al que nos someteremos cuando existen varias opciones, es estresante, quizás la única parte de todo el proceso que podemos controlar en totalidad, una decisión muy importante que puede significar conseguir o no nuestro ansiado positivo.
Por supuesto todas (y digo TODAS porque me consta que en la mayoría de los casos es la mujer la que piensa piensa y piensa, la que después de darle todas las vueltas del mundo se lo comenta a su pareja y este responde: "vale, lo que tu decidas estará bien") queremos tomar la decisión correcta, la que nos suponga menos "gasto" tanto físico, emocional y económico, la que tenga mayor probabilidad de éxito. Pero nuestra cabecita no se deja convencer únicamente por pensamientos objetivos, sino que entran en juego miles de sentimientos, de suposiciones, de miedos, aspectos éticos, morales y sociales.
Llegamos a pensar que seria mas fácil que solo hubiese un único camino a tomar, que no tuviéramos varias cartas en la manga y no tuviéramos que decidir con cual de ellas jugaremos la siguiente ronda. Pero tenemos que decidir, es una norma mas de este macabro juego en el que nos ha tocado participar.
Y sea lo que sea que decidamos estará bien y será lo correcto, porque en los tratamientos de fertilidad no existen las altas probabilidades, ni lo correcto o incorrecto, se trata mas bien de apostar por una partida, jugando las cartas que tienes, con altas dosis de fé y sabiendo que puedes ganar o puedes perder.
jueves, 20 de febrero de 2014
Epigenética
Creo que toda infértil ha pensado alguna vez en cómo ha aumentado la infertilidad en los últimos años, y se ve en varias entradas de bloggers como hablan de ello. Nos taladramos la cabeza pensando si hemos hecho algo mal y que podemos cambiar. Creo que todas las parejas en el momento que tenemos el diagnóstico pensamos en nuestro estilo de vida y nos proponemos una vida sana por si ayuda en algo, pero ¿ayuda? ¿influyen nuestro hábitos?
Ultimamente
no dejo de leer artículos sobre la epigenética. Y asombrada y maravillada me hallo con tanta información.
Para
los que aun este palabrejo no haya llegado a sus oídos os lo explico un poco:
La epigenetica digamos que es el estudio de todos aquellos factores no genéticos
que de alguna forma intervienen en el desarrollo de la persona. O sea, que la idea de que somos
exclusivamente lo que hay “escrito” en nuestro adn esta cambiando, y que hay pequeñas
modificaciones químicas que afectan a los genes. Nuestras propias experiencias
van a quedar marcadas en nuestros genes y por lo tanto los vamos a transmitir a
nuestra descendencia.
Y todo
esto hace pensar mas sobre todos los factores que pueden influir en la
fertilidad, y deja claro que los factores medioambientales y los hábitos de vida
influyen en nuestra fertilidad y solo en la nuestra sino también en la fertilidad de nuestra descendencia. Y que por lo tanto en la nuestra también han tenido que ver los de nuestros padres y abuelos.
Ahora
es cuando yo me tomo una pausa para maldecir a mis suegros aghjgdjdgddhjdsagdh
Bien, seguimos. Hay artículos por san google sobre estudios muy interesantes sobre como la manipulación de los gametos en los laboratorios dejan huella en el adn y sobre como la epigenetica influye en el endometrio y en la futura implantación de los embriones.
Mucha información aunque un poco compleja para los que no dominamos todos esos términos y palabrejas de biólogos, pero que si os interesan podéis encontrarlos en las páginas de Ginemed y en la de IVI.
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