A veces nos sentimos muy perdidas en este sendero. Sin dejar de darle vueltas a las mismas cosas una y otra vez, sin ser capaz de llegar a ninguna conclusión y sacar nada en claro.
Uno de los momentos mas duros de una infértil es el elegir clínica y/o elegir el tratamiento al que nos someteremos cuando existen varias opciones, es estresante, quizás la única parte de todo el proceso que podemos controlar en totalidad, una decisión muy importante que puede significar conseguir o no nuestro ansiado positivo.
Por supuesto todas (y digo TODAS porque me consta que en la mayoría de los casos es la mujer la que piensa piensa y piensa, la que después de darle todas las vueltas del mundo se lo comenta a su pareja y este responde: "vale, lo que tu decidas estará bien") queremos tomar la decisión correcta, la que nos suponga menos "gasto" tanto físico, emocional y económico, la que tenga mayor probabilidad de éxito. Pero nuestra cabecita no se deja convencer únicamente por pensamientos objetivos, sino que entran en juego miles de sentimientos, de suposiciones, de miedos, aspectos éticos, morales y sociales.
Llegamos a pensar que seria mas fácil que solo hubiese un único camino a tomar, que no tuviéramos varias cartas en la manga y no tuviéramos que decidir con cual de ellas jugaremos la siguiente ronda. Pero tenemos que decidir, es una norma mas de este macabro juego en el que nos ha tocado participar.
Y sea lo que sea que decidamos estará bien y será lo correcto, porque en los tratamientos de fertilidad no existen las altas probabilidades, ni lo correcto o incorrecto, se trata mas bien de apostar por una partida, jugando las cartas que tienes, con altas dosis de fé y sabiendo que puedes ganar o puedes perder.







