lunes, 3 de abril de 2017

Cuando acumulas fracasos en reproducción asistida

Recuerdo el primer tratamiento que hice, la ilusión, los nervios, las ganas...estaba eufórica y pletórica. Todo era nuevo y emocionante. Cada paso lo celebraba como un gran logro. Viví ese primer tratamiento con una muy buena actitud.

En los siguientes, la actitud positiva fue decayendo, me dejaba más guiar por la propia inercia de enfrascarse en un tratamiento de reproducción asistida, dejandome llevar. A ratos emocionada y esperanzada. A ratos cansada, triste y asqueada. Entre ellos vivía puntos de inflexión, de reflexión. Altibajos.

Cuando tu época favorita es la que queda entre tratamiento y tratamiento es que algo no va demasiado bien.

El hecho de ir a la clínica me suponía un gran esfuerzo, me daba pereza, me resignaba, me entristecía. Lo veía como ese sitio donde nunca ocurrían cosas buenas para mí, un lugar de tortura, un lugar donde siempre acabo frustrándome. 

Siempre me ha dado cierta envidia ver a esas chicas que se enfrentan a una betaespera con calma, con emoción, con esperanza...como yo en la primera y quizás en la segunda...a partir de ahí mi actitud cambió mucho. No sé si os ha pasado a alguna también.

Hace tiempo leí una frase de Eva Bernal que decía: "la reproducción asistida es tu aliada, no tu enemiga". Y claro, esto puede parecer muy obvio ¿verdad? Pues se olvida, al menos es lo que me ha pasado a mi. Pero eso cambió hace poco...

En mi última cita en mi clínica fui demasiado consciente de ésto. Llevaba días pensando en la cita con pocas ganas de ir, con mucha apatía. Y llegué allí y tuve la consulta con mi médico y...¿magia? Nah, tampoco eso. Pero casi. Ver a un equipo que se preocupa por ti, que te anima, que busca la forma de hacerte las cosas lo más fácil posible. Un equipo que te entiende, que se frustra contigo, que busca soluciones, alternativas y que además de la profesionalidad te trasmiten cariño y fuerza. Pues una sale de allí con el ánimo para comerse la infertilidad con patatas.

Y pensé, pensé mucho en esa consulta  y donde había llegado mi ánimo y mis pensamientos para yo tenerle miedo a una visita a la clínica. El único lugar que puede hacer posible que yo sea madre. Y me dije a mi misma que tenía que esforzarme mucho para cambiar esa actitud. Y en ello estoy...

He estado leyendo y buscando libros de superación personal y autoayuda y os traigo 3 libros que he seleccionado y que me interesan mucho leerme:

1. Amar es liberarse del miedo. Jampolsky.

Sólo el título ya hace reflexionar. Este ha sido es que más ha llamado mi atención. Me parece una lectura perfecta para acompañar un tratamiento. No existe en formato ebook muy a mi pesar y he tenido que comprarlo en formato papel. Pero creo que va a merecer mucho la pena. 

Os hago una pequeña reseña: El autor habla de dos únicas energías, el amor y el miedo. Y dice que tomar decisiones desde el amor es lo único que a la larga te hará una persona en paz contigo mismo y con el mundo. Da un conjunto de recomendaciones  para vivir más plenamente la vida una vez que nos liberemos de las nostalgias del pasado y los temores del futuro, y nos dediquemos a vivir con más intensidad el momento presente, único tiempo del que realmente disponemos. Nos muestra cómo liberarnos del miedo y recordar que nuestra esencia es el amor. Para experimentar este tipo de realidad, tenemos que estar dispuestos a despojarnos de nuestra nostalgia del pasado y nuestra preocupación por el futuro, para vivir más plena y amorosamente el momento presente. Nos presenta un conjunto muy sistemático de ejercicios diarios que ofrecen un camino directo y eficaz hacia la transformación personal. 

2. El poder del ahora. Eckhart Tolle.

Muy en la línea del anterior. Este si existe en formato ebook. Viene a decir que se necesita comprender que toda nuestra existencia sólo sucede aquí y ahora y que en el aquí y en el ahora rara vez hay sufrimiento. Un libro por el que hay que recalar para integrar esta idea sin la cual puede ser tan fácil extraviarse.

3. Tus zonas erróneas. Wayne Dyer.

Otro libro que me ha llamado mucho la atención. También lo tengo en ebook. Este autor se ha centrado en identificar los aspectos que él considera más importantes para ser independientes, felices y sanos mentalmente. El autor destaca varios puntos clave: hacerte cargo de ti mismo, el amor propio, la ruptura con el pasado, las emociones inútiles como la culpabilidad y preocupación, etc. 

Tengo muchos más apuntados pero empezaré por estos tres a ver que me parecen.

¿Conocéis alguno de ellos?



domingo, 19 de marzo de 2017

¿Queda alguien por aqui?

Hace siglos que no me paseo por mi blog y hoy, no se porqué, me ha apetecido leerlo. ¡Cuantas cosas han pasado desde la última entrada!

No, no soy mamá, ni estoy embarazada, sigo en esta parte del mundo infértil, descubriendo avances de la ciencia, investigando, haciendome pruebas (ya las tengo todas toditas), aprendiendo, visitando a mi equipo médico infértil y además viviendo, VIVIENDO en mayúsculas.

No sé ni en que parte dejé de contar mi odisea, pero el resumen es el siguiente:

- Agoté todos mis embrioncitos congelados de mi clínica (Ginemed) llevándome un bioquímico en la cuarta transferencia.

- Me hice un FIV desastrosa en la SS (de forma paralela con mi médico de Ginemed) en la que sufrí (sobre todo fisicamente) demasiado, incluso para alguien que está hecha de hierro. Sólo os diré que la punción de 13 ovocitos fué sin sedación, a dolor, consciente...una experiencia horrible. Conseguimos 3 embriones de calidad regular, fuí con artillería pesada (intralipidos y neupogen, aparte de heparina y esas historias) y fue un negativo rotundo que di por hecho desde la transferencia tan surrealista que me hicieron en una sala de consulta. La historia de mi intento en la unidad de mi ciudad en la SS da para un libro, pero se resume en que trabajan como el culo, con medios de la prehistoria y que están colapsados.

-La SS me dió otro intento que rechacé, armandome de valor y siendo realista  y amable conmigo mismo. Ha sido una decisión acertada, no quiero volver alli jamás, por muy gratis que sean los tratamientos. Una ya llega a un punto donde no todo vale y esto es bueno, pero también asusta. Hay que pasar por mucho para llegar a pensar así.

- Sigo en Ginemed, con mi médico que no me abandona, aunque creo que lo llevo por la calle de la amargura y está deseando perderme de vista (yo también a él).

- Tengo todas las pruebas que existen, incluso las inmunológicas que es por donde tira mi médico que es nuestro problema. Todas dan correctas, nuestro diagnóstico es fallo de implantación; la única pequeña cosa es que tengo un kir protector en negativo (sí, lo sé, es como hablar en chino), cosas de infértiles pro.

- No sé cuando volveremos a hacer otro intento, ahora entran en juego más factores como el económico.

- Estamos barajando dos opciones, volver a hacerlo con nuestros gametos y pasar por otra punción (aqui es cuando lloro), o ir a ADE y hacer la cosa un poco mas liviana. Pero así de tranquis, avanzamos a paso de tortuga para no agobiarnos.

Y eso es todo lo actualizable en cuanto a mi infertilidad.








miércoles, 2 de marzo de 2016

¿Porqué apenas escribo?

Si bien es cierto que en muchas ocasiones he necesitado evadirme, o más bien huir. Llevo un tiempo que no escribo en mi blog de forma asidua porque no me apetece dar una apariencia de pena máxima. Y sé que en estos momentos es así, por los emails, whatsapp y comentarios que recibo.

Mi blog es sobre infertilidad, sobre el camino hacia la maternidad de una desgraciada infértil. Y como todos sabéis, no está siendo fácil, ni bonito, ni divertido, ni siquiera entretenido.

Las últimas transferencias ni las he contado, ni mis sentimientos, ni la nueva medicación que me mandaban, ni cómo lo pasaba en la betaespera.

Y es que escribir un blog sobre un tema concreto puede volverse contra ti, como creo que me ha pasado.

Yo no soy sólo infértil, no ando penando por las esquinas, no me  paso el día llorando hecha un bicho bola sintiéndome la más desgraciada.

Que en el campo de la fertilidad yo soy la más burra, sí. Pero en lo demás tengo sobresalientes.

Y sobre todo últimamente que parece que viva una nueva juventud. No tengo miedo a quedar con amigos, a pertenecer a grupos de whatsapp. Salgo más que cuando tenía 20 años. Me río a carcajadas. Soy feliz. Con esa espinita de la maternidad, pero soy feliz.

Me he descubierto pensando que me encuentro en muy buen momento. Hemos hablado mi marido y yo sobre una vida sin hijos, sin hacer dramas por ello. Ahora mismo no me apetece preocuparme demasiado. Parece que estoy de vacaciones infértiles, despues de este año pasado a piñón de tratamiento en tratamiento.

Por eso no escribo, porque sólo podría hablaros de infertildad, y esa faceta de mi vida es una M como una casa de grande. Y no me apetece dar una imagen de lo que no soy y de lo que no siento ahora.

Hace tiempo que no leo a la infertilpandy, que no leo blogs infertiles ni de maternidad (a verdeliss por supuesto que la veo, verdeliss forever), incluso instagram lo tengo abandonado.

He salido a la calle sin un movil que me ate a las redes sociales infértiles y he descubierto un nuevo mundo. Vale, estoy
exagerando un poco. Pero no se bien como explicaros exactamente en qué momento me encuentro.

Sólo me gustaría que os quedaríais con este apunte. Se puede vivir siendo infértil, se puede sacar la cabeza de la desgracia que vivimos y asomarse al mundo. A mí me ha costado años y fracasos hacer el esfuerzo de salir de mi cueva. Siempre decía que cuando me quedara embarazada volvería a mi vida anterior. Pero no he querido esperar más, no sé si me quedaré embarazada, no quiero seguir en esta cueva oscura y solitaria, no quiero sentirme la mas frustrada, no quiero estar metida en un bucle de infertilidad a mi alrededor.  Soy una persona de 30 pocos que lo que más le gusta en el mundo, lo que más de más sobre todas las cosas, es reírme.

Y allí me voy, a reirme mientras pueda. No se si volveré. Espero que sí.

Os quiero a todas. Siempre habéis estado conmigo. Gracias por tanto.

domingo, 7 de febrero de 2016

Cogiendo aire

Estoy en un momento de entre tanto, eso que tanto me gusta, donde estoy segura y tranquila. Estoy retomando una vida que aparqué hace casi 4 años. Con una carga pesada a la espalda y con momentos aun que me hacen llorar y flaquear, pero cada dia que pasa siento que vivo, ya no solo sobrevivo.

Cuando en la SS me dijeron que empezaria a final de marzo senti un alivio inmenso. Me parecio que tenia mucho tiempo por delante para despejarme. Pero el tiempo vuela. Hoy he sido consciente de que ya estamos en febrero. En breve estare de nuevi inmersa en todo el calvario de un nuevo tratamiento.

Kilometros de ida y vuelta a la clinica para llevar el tratamiento de forma pararela. Viajes a la SS para controles. Y asi una y otra vez, en un circulo vicioso y pesado.

Inspiro. Cojo aire fuerte. Espiro. Voy a poder con esto.

Lo que me espera es duro, o asi lo veo, quizas luego no sea para tanto, no se. Pero el tratamiento suena a pesadilla. No en sí lo que supone una estimulacion, puncion y demas, que tambien. Sino la de viajes que me esperan, la de agujas, legrados uterinos, autotransfusiones de plaquetas, ecografias, sedaciones y demás. Cosas nuevas que me asustan, cosas que ya conozco y me asustan mas. Demasiado pesado, demasiado lo pasado.

Inspiro profundamente. Espiro pausadamente. No será para tanto. Podré con ello.

Y a mi cabeza vienen los negativos, el bioquimico, las ilusiones rotas, el corazon destrozado, la positividad enterrada, la alegria que se esfumó, la fuerza que ya flaquea, las ganas que se van...pero algo, hay algo, algo que no se ni que nombre tiene, algo que me hace continuar. Voy a continuar.

P.D. siento las ausencias, los comentarios que no contesto, lo dejado que tengo mi blog y los ajenos. Pero simplemente no puedo.

jueves, 7 de enero de 2016

La beta ha bajado

Solo 3 unidades, como si mi cuerpo se resistiera a dejarlo marchar. Ojala las noticias hubieran sido otras.

Se acabo este minisueño y me quedo rota la primera semana del nuevo año. Hoy no veo el lado bueno por ningun sitio.

Gracias por vuestros buenos deseos.

lunes, 4 de enero de 2016

Como empieza mi año

Lo primero pedir  disculpas por haber abandonado el blog y por no contestaros a muchas cuando me habeis felicitado las fiestas. Pero unas fiestas en betaespera son un sinvivir.

Me hice mi cuarta transferencia el dia 23 de diciembre. Los dos ultimos embriones que me quedaban, los mas flojillos de calidad. Pero esta vez llevabamos un arsenal completo de medicacion, hasta cosas ilegales te he recetado, me decia mi gine.

He tenido una betaespera desquiciante. Y hoy, con resultado en mano, toca seguir desquiciandome unos dias mas.

Mi beta ha dado positiva, pero un valor muy bajito, y el sabor es tan agridulce que ni siquiera puedo pensar con claridad. Pienso que tengo (o tuve) un monstruito alojado en mi cuerpo y eso me llena de felicidad. Me da tranquilidad pensar que mi cuerpo sabe implantar un embrion. Hoy me he sentido mujer despues de 4 años.

Ahora sólo queda esperar, en tres dias repito analisis y que sea lo que tenga que ser. A pesar de todo siento paz, no estoy nerviosa ni ansiosa, creo que hoy, al saber que estoy embarazada, aunque finalmente no vaya bien, he hecho las paces con mi cuerpo.

No estoy feliz, ni tampoco triste. Creo que solo estoy asustada y esperanzada. Si no es para esta vez, para una proxima.

Esto ha sido un chute de energia para mi cuerpo y mi mente ya cansados de una lucha sin frutos. Aunque esto sea un "si, pero..." a mi me parece un avance muy grande.

Y asi entro en el 2016, con la fe recuperada, y con mas ganas que nunca de seguir luchando. Y agarrandome a esa pequeña posibilidad de que el embarazo prospere.

Bienvenido 2016

viernes, 6 de noviembre de 2015

El "TOP FIVE" de las putadas de una fiv

Que someterse a una fiv no es moco de pavo lo sabemos todo el mundo, ya ni que decir tiene el someterte a más de una, que es equiparable a la tortura. Pero hay momentos exactos que para mí supusieron un auténtico calvario. Y eso que mi primera estimulación fue un camino de rosas, en vez de salirme sangre roja tras pincharme en la tripa me salía con color de arcoiris, toda yo era optimismo, felicidad, esperanza....(fue un placer conocerte Bea del pasado, DEP). Así que voy a enumerar las cinco mayores putadas que para mí me supuso los tratamientos.



En el puesto número 5....el cetrotide. El cetrotide (también se pauta el orgalutran) es el medicamento que impide que tu cuerpo libere los óvulos, así que en torno al día 7 de estimulación debes inyectarlo junto con la otra hormona para no fastidiar el tratamiento. Pues bien, este inofensivo medicamento me dejaba la piel como si me hubiese picado una abeja, me salía un habón del tamaño de mi uña del dedo gordo (la del pie encima) y un enrojecimiento alrededor como un puño de grande. ¿Y lo que picaba? me daban ganas de arrascarme hasta levantarme la piel a tiras del escozor que sentía. Y eso pasaba todos los días durante la estimulación, que en mi barriga no quedaba trozo sin marcas rojas.





En el puesto numero 4....el reloj. Te conviertes en una autentica obsesa de la hora. Recuerdo que minutos antes de pincharme ya estaba yo sentada en el sofá, con las jeringuilla y los medicamentos listos. Porque parece una tontería, pero pasarte unos minutos de la hora que te toca pincharte puede suponer un drama interno que no veas. Que te pases ese día pensando que no has pinchado a la misma hora, que a ver si se fastidia todo, y te entra una culpabilidad brutal. Así que el reloj, durante los pinchazos, se convertirá en tu mayor obsesión.



En el número 3 tenemos a....la primera ecografía con la regla. Que sí, que sabes que los ginecólogos están más que acostumbrados a hacerlas, que no pasa nada, y tal y cual. Pero a una le da un apuro enorme que te exploren con la regla. Te desnudas de cintura para abajo, y antes de salir del baño donde lo haces, te limpias con papel....40 veces, hasta que ves que el papel sale sin manchar mucho, que te dejas el kiwi pulido de tanto frote. Y cuando termina el gine, y ves ese ecógrafo con su condón todo manchadito y no sabes ni donde mirar de la vergüenza que sientes. Y te bajas del potro y sales corriendo al baño con las piernas casi cruzadas, apretando el culillo no vaya a ser que se escape alguna gota y dejes el suelo como un vestido de gitana.


En el puesto número 2....la llamada del laboratorio. Aquí pondría hasta música de peli de miedo para acompañar este punto. Es terrorífica esa llamada. Tu ensayas todos los supuestos, que fecunden todos, que fecunden el 80%, que fecunden la mitad...y así sucesivamente...cuando tu cabeza llega al momento de pensar que quizás no fecunde ninguno entras en pánico. Esa mañana cuando esperas la llamada tu teléfono se convierte en una parte de tu cuerpo, no te separas de él por nada del mundo. Y entonces suena, y ves que es de la clínica, y ese momento pasa a cámara leeeeeenta, suuuuupeeeeer leeeentos esos segundos desde que miras al teléfono hasta que descuelgas.

esta muchacha no soy yo


Y en el número 1, la mayor muerte a pellizcos de una fiv, la putada de todas las putadas...la beta negativa. No hay nada más doloroso, humillante, triste, desesperanzador y horrible que tu beta sea negativa, de cero patatero. Aqui no hay broma que valga. Es una patada en el estómago total. Es pensar en que todo el sacrificio que has hecho durante ese mes ha sido en vano, es sentir que no vales como mujer, es un jarro de agua fría, te rompe el corazón en pedazos que jamás podrá volver a recomponerse. Es un antes y un después en tu vida, en tu forma de ser y de pensar. Es un baño de cruel realidad. Vuelves automaticamente a la casilla de salida, pensando en que tienes que volver a pasar otra vez por todo el proceso.



La cuestión es ¿que clase de locas somos que pasamos por estas cosas una y otra vez?

¿Y para vosotras? ¿Que cosas han sido las peores de vuestros tratamientos?